
La emoción de los finalistas de ‘Supervivientes 2025’ al reencontrarse con sus pertenencias personales es un clásico del reality, y Montoya no ha sido la excepción. El concursante se mostró eufórico al abrir su maleta, declarando con su característico estilo que se sentía «desde 1990» sin contacto con la civilización y que todo olía «que alimenta».
Con gran «arte», el finalista de ‘Supervivientes 2025’ comenzó a revisar sus objetos, sorprendiéndose gratamente al encontrar su chaqueta de pelo. «Qué moderno, no me acordaba yo que tenía esto», exclamó. Montoya no dejaba de acercarse las prendas a la nariz y, cuando le preguntaron a qué olía, su respuesta fue inmediata: «Huele que alimenta, huele a algodón de azúcar».
El concursante bromeó recordando que a él «ni los calzoncillos ni las axilas me huelen», y aunque sintió que la ropa le quedaría «enorme, como la capa de un nazareno», se consoló pensando que «ahora se lleva lo vintage y lo ancho». Visiblemente feliz, Montoya expresó su alegría al ver su ropa limpia y tangible, confirmando su «muy contento y feliz» estado de ánimo.