
Raquel Salazar, conocida por su paso por ‘Los Gipsy Kings’ y madre de Noemí Salazar, ha decidido enfrentar uno de sus complejos estéticos al someterse a una intervención para rejuvenecer su cuello, que describe con humor como «descolgado como el de una gallina».
La diseñadora, consciente del paso del tiempo y «la ley de la gravedad», se ha puesto en manos de una cirujana plástica amiga para poner fin a la papada que, según ella, la hacía verse «hinchada» en las fotos. Raquel, quien previamente atribuía el problema a sus fotógrafos, fue animada por su amiga a realizarse un retoque durante una sesión de toma de medidas para un vestido. La propuesta fue aceptada sin dudarlo.
«Tenía un descolgamiento. No se me veía una papada como para decir que era una gallina con dos testículos colgando, pero era un descolgamiento que hacía que la cara se me viera como don Potato«, explicó Raquel en sus redes sociales. Fue en este mismo contexto donde, con su característico desparpajo, lanzó un «mensaje» directo a Carmen Borrego: «Que una cosa, yo no me quiero meter con nadie, pero si alguien ve a la Carmen Borrego, decidle que vaya a mi clínica porque esto es…«, haciendo clara alusión a las múltiples operaciones de papada de la tía de Alejandra Rubio.

Facetite: La Opción Sin Cirugía para el Cuello de Raquel
El procedimiento al que se ha sometido Raquel Salazar es el Facetite, un novedoso tratamiento estético mínimamente invasivo, sin cirugía ni cicatrices, que utiliza tecnología de radiofrecuencia asistida (RFAL). Este método está diseñado para tensar la piel y reducir la grasa localizada en el rostro y el cuello, ofreciendo resultados similares a un lifting facial pero sin la necesidad de una intervención quirúrgica mayor.
«Es liposucción, con retracción que metes calor y te retrae la piel. Es como meter un jersey de lana en una olla de agua hirviendo. Lo metes y lo que te hace es que se te retrae», comparó Raquel, ilustrando el funcionamiento del tratamiento. Mediante una pequeña cánula que se introduce bajo la piel, se aplica energía de radiofrecuencia que derrite la grasa y estimula la producción de colágeno, reafirmando la piel de forma progresiva y natural. Este procedimiento es ideal para personas con flacidez leve a moderada, como Raquel, que buscan una alternativa menos invasiva.
A pesar de su «pánico a las anestesias», Raquel se mostró entusiasmada antes de la intervención. «Estoy contenta, me van a quitar 10 años de encima«, afirmó, añadiendo con humor: «¡Ya no me voy a tener que hacer contouring en la cara porque me lo va a hacer el doctor!». El procedimiento se realiza en quirófano con anestesia local.

La recuperación del Facetite es más rápida que la de un lifting tradicional, aunque se pueden experimentar hinchazón o moratones durante algunos días. Los resultados se notan gradualmente. «No duele nada. Los primeros días estás, con perdón y que Dios la tenga en su gloria, como Carmen de Mairena, pero luego eso se va quitando», bromeó la madre de Noemí Salazar.
A pesar de haberse roto una costilla un día antes de la intervención, Raquel ha compartido su proceso con sus seguidores. Con una banda de sujeción en el cuello, se muestra encantada con los grandes cambios que ya ha podido observar en su imagen. Su felicidad es tal que no ha dudado en insistir a Carmen Borrego: «Ella es guapa pero no va a la gente adecuada», recomendándole nuevamente a sus cirujanos.