
La tensión entre Alejandra Rubio y su tía, Carmen Borrego, ha vuelto a escalar en los platós de televisión. Tras un comentario de Alejandra sobre la reciente portada de Carmen en una revista, la menor de las Campos le lanzó una pulla que ha provocado la respuesta de su sobrina. Alejandra, visiblemente frustrada, ha expresado que se siente constantemente como «la mala de la película» y ha manifestado una profunda desconfianza hacia su entorno.
El conflicto se originó cuando Alejandra hizo alusión de manera irónica a la portada de su tía, sugiriendo que ella no haría una diciendo «a Carmen Borrego le sobra todo el mundo». La réplica de Carmen en ‘Vamos a ver’ fue contundente: «Ella también dice lo que quiere de mí», lo que avivó la polémica. Ahora, Alejandra ha tenido la oportunidad de responder y, aunque ha intentado no crear más crispación, ha dejado claro su sentir. La colaboradora se queja de la exposición constante de su vida privada y la de su hijo, y ha reprochado que la situación se esté haciendo «una bola enorme» a su alrededor.
La privacidad de su hijo y la desconfianza hacia su entorno
La frustración de Alejandra no se limita a su tía. Se extiende a la continua presión mediática y las filtraciones de su vida personal. En el centro de la polémica se encuentra su hijo, a quien ha intentado mantener alejado del foco. El hecho de que Carmen Borrego criticara que su primo, José María Almoguera, aún no conozca al bebé ha provocado que Alejandra esté más desconfiada que nunca, declarando: «Tengo la sensación de que no me puedo fiar de nadie». La colaboradora dejó claro que no quiere que su hijo se convierta en un tema de debate en los platós. «No me apetece un tema que tenga que ver con mi hijo», explicó.
Además, Alejandra Rubio recordó el desagradable episodio en el que el sexo de su bebé fue filtrado a la prensa antes de que ella lo hiciera público, un hecho que reprochó a Marta López y que ha aumentado su sentimiento de vulnerabilidad. A pesar de la tensión, la nieta de María Teresa Campos quiso matizar que su relación con su primo José María es buena, aunque no sea una relación habitual. Sin embargo, su conclusión final es clara: «Al final siempre soy yo la mala de la película», una frase que refleja su agotamiento por la batalla constante en la que se encuentra inmersa.