
Un nuevo frente mediático se ha abierto para Carmen Borrego después de que su antiguo compañero, Pedro Serrano, la acusara públicamente de ser una jefa «un poco tirana». Sin embargo, la colaboradora y su sobrina, Alejandra Rubio, han salido al paso de las críticas, desmintiendo categóricamente las afirmaciones.
El testimonio de Serrano, que se remonta a su época de trabajo con Borrego en 2011, fue emitido en el programa Fiesta. Pero la respuesta de la familia Campos no se hizo esperar. La propia Carmen Borrego le confesó a la periodista Adriana Dorronsoro que no le da importancia a la acusación y que cree que es una «persona que quiere subirse al carro» para conseguir fama.
La defensa más contundente vino de su sobrina, Alejandra Rubio. Visiblemente molesta, la colaboradora se preguntó por qué se le sigue dando «hueco a esta gente» para «venir a contar una cosa que no es verdad y encima después de tantos años». Alejandra sentenció, asegurando a la audiencia que una actitud «tirana» no es «ni su forma de ser ni de actuar» y que es «una tontería».
Además, el programa Fiesta recibió múltiples mensajes que ponen en duda la credibilidad del acusador. Según los testimonios, Pedro Serrano no solo mentiría sobre su relación con Carmen Borrego, sino que es un presunto «estafador» que busca fama tras el fracaso de su negocio de hostelería. Esta información refuerza la postura de la familia, que ha logrado desarticular la polémica en cuestión de horas.