
La gran noticia del año en materia televisiva es el final de ‘Sálvame’.
El programa que ha copado las tardes de Telecinco, y que incluso tuvo sus escarceos en prime time, está muy cerca de dejar de emitirse, como consecuencia del cambio de rumbo que está intentando dar la nueva directiva de Mediaset.
Sin embargo, el final no va a ser tan bonito como lo podían pintar. Está claro que esta decisión ha sentado muy mal a los colaboradores, pero también ha servido a reavivar guerras internas que amenazan con llevárselo todo por delante, incluso antes de que las pantallas se apaguen de manera definitiva.
Ha sido esta vez Belén Esteban en una entrevista que ha confesado que “nos lo hemos pasado muy bien” en referencia a toda la etapa en ‘Sálvame’. Aunque ha querido añadir un matiz: “Cuando empezó mi programa hasta hace dos o tres años, yo he sido muy feliz”.
Está claro que hay un punto de inflexión en su carrera esos dos o tres años atrás, y a pesar de intentar suavizarlo diciendo que sigue siendo feliz, no puede ocultar que “el ‘Sálvame’ de ahora no es el ‘Sálvame’ de antes”. ¿Pero qué ocurrió si echamos la vista atrás?
Belén Esteban ubica en dos o tres años atrás el final de ‘Sálvame’ tal y como lo conocíamos. Hace tres años llegó su primera gran bronca con Jorge Javier, cuando volvió ‘Sálvame’ tras la pandemia. Era el primer golpe para que el cambio en el programa fuera lo suficiente grandes para ella.
Pero hace dos años fue el estreno de la docuserie de Rocío Carrasco. Aunque no los menciona, son los dos puntos de inflexión para que dejara de ser feliz en el programa. Esos dos o tres años hacia atrás de los que habla y que han hecho que su experiencia en ‘Sálvame’ haya cambiado.