OPINIÓN. — Seamos sinceros: lo de Irene Rosales y Kiko Rivera ya no es un divorcio, es un culebrón nacional que nos tiene a todos pegados a la pantalla, pero que empieza a dejar un regusto amargo. ¿Qué está pasando realmente en esa casa (y en esas cabezas)? Por un lado tenemos a Kiko, que […]