
Desde que Alejandra Rubio y Carlo Costanzia anunciaron que esperaban a su primer hijo, el interés mediático por el pequeño Carlo ha sido inevitable. Nacido en diciembre de 2024, el niño ha sido cuidadosamente protegido por sus padres, quienes han insistido en mantenerlo al margen del foco público. Sin embargo, esta semana, un detalle íntimo ha salido a la luz que lo vincula directamente con la historia de los Costanzia.
Un apodo con historia: el legado de ‘Carletto’
Durante una visita familiar a Turín, ciudad natal de la familia Costanzia, se captó una imagen doméstica del pequeño Carlo junto a su padre y su abuelo. En ella, el niño aparece con un colgante que lleva la palabra “Carletto”, un apelativo cariñoso en italiano que va más allá de lo afectivo. Este apodo, que en la intimidad familiar parece ser la forma en que se refieren al niño, tiene una carga simbólica profunda: es el mismo nombre de batalla que utilizó su bisabuelo paterno, Carlo Costanzia di Costigliole, durante su participación en la resistencia partisana contra el régimen de Mussolini.
El bisabuelo, piloto italiano y figura destacada en la lucha antifascista, fue capturado por las fuerzas del régimen y participó en operaciones de liberación bajo el nombre de “Teniente Carletto”. Por su valentía, recibió en 2004 la Orden al Mérito de la República Italiana, una de las más altas distinciones otorgadas por el Estado.
Privacidad, orgullo y raíces
Aunque Alejandra y Carlo han sido firmes en su decisión de preservar la intimidad de su hijo, este vínculo revelado por la familia paterna ha generado una ola de interés por la historia que rodea al pequeño. El apodo no solo honra la memoria de un héroe familiar, sino que también refuerza el arraigo del niño a sus raíces italianas.
La pareja ha manifestado su malestar por la reciente publicación de imágenes del niño en la revista Diez Minutos, donde apareció en portada durante una escapada a la playa. Aunque su rostro fue pixelado, ambos han expresado públicamente su rechazo a la exposición mediática del menor. Carlo Costanzia publicó un comunicado contundente en redes sociales, asegurando que llegará “hasta el final”, mientras Alejandra Rubio expresó en Vamos a ver que lo que más le dolía era que las imágenes circularan por las redacciones.
Un niño querido, un legado vivo
Pese a la discreción, algunos detalles han trascendido: Carlo es “muy comilón”, se duerme con ruido blanco y, según ha confesado Rubio, no se lo deja a Terelu por las noches. Los abuelos, sin embargo, no ocultan su orgullo por el primer nieto de ambas familias, y gracias a ellos se ha conocido este emotivo vínculo con el pasado.
El pequeño Carlo, aún sin saberlo, ya porta un legado de valentía y memoria. Y aunque sus padres insisten en protegerlo del foco mediático, su historia comienza a escribirse con un nombre que honra a quienes lucharon por la libertad: Carletto.