
Guillermo ha pasado de ser un empresario sevillano anónimo a convertirse en el rostro más buscado por la prensa del corazón. Todo cambió el pasado martes, cuando se confirmó su relación con Irene Rosales, exmujer de Kiko Rivera. Desde entonces, los focos no han dejado de apuntar hacia Castilleja de la Cuesta, donde ambos residen y donde, según fuentes cercanas, comenzó a gestarse este romance durante el verano.
Las portadas de Lecturas y Semana mostraron a la pareja en actitud cómplice, y desde entonces no han cesado los detalles sobre su vínculo: escapadas románticas, apoyo mutuo en eventos públicos y una rutina que ha pasado de esporádica a diaria. Guillermo, de 41 años, padre de un hijo adolescente y recién separado, ha sido descrito como “educadísimo y muy amable” por la periodista Leticia Requejo, quien logró sus primeras declaraciones.
Pero ha sido ahora, tres días después del estallido mediático, cuando Guillermo ha decidido pronunciarse con un mensaje que ha encendido aún más la conversación. A través de sus redes sociales, publicó una imagen desde la sede de su empresa de césped artificial acompañada de una frase que no deja lugar a dudas: “En plena tormenta, centrado en lo mío”.
El gesto ha sido interpretado como una declaración de intenciones. Guillermo no quiere formar parte del circo mediático. Prefiere blindar su intimidad y continuar con su vida profesional, aunque no ha desaprovechado la oportunidad para dar visibilidad a su negocio. Su entorno ya lo había definido como discreto, pero esta publicación confirma que no está dispuesto a ceder ante la presión mediática.
Mientras tanto, Irene Rosales continúa siendo protagonista de tertulias y titulares, y su nueva historia de amor se consolida bajo la mirada insistente de los medios. ¿Será este el inicio de una nueva etapa para ambos o el preludio de una exposición inevitable? Guillermo, al menos por ahora, ha dejado claro que su prioridad no es la fama, sino su empresa… y quizás, Irene.
