
La última gala de ‘Supervivientes All Stars’ ha encendido las redes sociales y provocado una oleada de críticas contra la organización del reality. El detonante ha sido la reiterada exposición emocional de Jessica Bueno, quien se ha derrumbado en directo en dos ocasiones esta semana tras verse sometida a la polémica “mesa de las tentaciones”.
Durante la octava gala, la presentadora Laura Madrueño volvió a poner a la concursante sevillana en una encrucijada: cortarse cinco centímetros más de cabello para poder hablar con sus hijos y su madre.
Jessica, visiblemente afectada, suplicó entre lágrimas: “No puedo raparme, pero necesito hablar con ellos. Me he cortado muchísimo. Solo las puntas, solo. Si me rapo ni siquiera mis hijos me van a reconocer. Les voy a crear un trauma”.
Aunque finalmente el programa decidió concederle el contacto sin exigirle el sacrificio, el gesto no ha sido suficiente para calmar a la audiencia. En redes sociales, decenas de usuarios han calificado la dinámica como “cruel”, “innecesaria” y “humillante”. Algunos han ido más allá, acusando al formato de ejercer “chantaje emocional” y “maltrato psicológico”.
“Lo de Jessica es de traca. Qué manera de martirizarla. Esto es maltrato psicológico. Debería el programa hacérselo mirar un poco”, escribió una usuaria en X. Otros comentarios fueron aún más contundentes: “Esto no es entretenimiento, jugar con los sentimientos de alguien de esa manera”, “Qué asco machacar así a una persona aparte de humillarla”, o “No tenéis compasión”.
La polémica ha reabierto el debate sobre los límites éticos en los realities de supervivencia, especialmente cuando se trata de presionar emocionalmente a los concursantes en situaciones de vulnerabilidad. Mientras Telecinco guarda silencio, el público exige explicaciones y una revisión urgente de las dinámicas del programa.