
Raquel Mosquera ha estallado. Cuatro meses después de que su marido, Isi, fuera detenido en Francia y permaneciera en prisión sin que ella —según afirma— conozca los motivos exactos ni la cárcel en la que se encuentra, la peluquera ha roto su silencio con un comunicado incendiario en redes sociales. El detonante: los rumores de que su esposo tendría otra familia en Nigeria, información que, según ella, ha llegado incluso a su hijo Romeo.
“Mi hijo me preguntó hoy que cómo es eso de que papá tiene otra familia en Nigeria”, escribió Mosquera, visiblemente afectada. En su mensaje, arremetió contra una mujer a la que calificó de “innombrable e impresentable” y a la que acusa de lucrarse inventando historias a costa de su familia. “Por mis hijos mato. Soy sensible, sí… pero con un par de ovarios bien grandes”, sentenció.
Lejos de esquivar la polémica, Raquel defendió con uñas y dientes la integridad de su marido: “Desde que llegó a España hace más de 30 años, no ha hecho otra cosa que trabajar. Es un hombre íntegro, español, y no tiene ninguna otra familia en Nigeria”. También desmintió que Isi haya ocultado información sobre su pasado, asegurando que solo volvió a su país natal en dos ocasiones: una por la muerte de su madre y otra junto a ella y sus hijos.
La exconcursante de realities no se quedó ahí. Aseguró que está dispuesta a investigar a quienes difunden estas acusaciones y denunció el daño emocional que están causando: “Basta ya de querer romper familias. Hay que proteger la salud mental de las personas que solo quieren salir adelante”.
En un cierre cargado de emoción, Mosquera reafirmó su amor y confianza absoluta en Isi: “Me quiere muchísimo y yo a él. Me admira como mujer, como persona y como profesional. Jamás hemos discutido en público. Lo nuestro es amor, respeto y cariño. Y pese a quien pese, eso se llama AMOR”.
El comunicado ha dividido a la opinión pública: mientras algunos aplauden su valentía, otros cuestionan su ceguera emocional. Lo que es seguro es que Raquel Mosquera no piensa quedarse callada. Y esta vez, ha rugido como leona.