
La influencer desvela en ‘Supervivientes All Stars 2025’ el momento en que descubrió que su padre era homosexual. Eduardo Pérez-Cabrero reacciona con serenidad y reivindica su modelo de familia: “No es tradicional, pero está unida”.
Miri Pérez-Cabrero ha convertido la televisión en un espacio de catarsis emocional. En el segmento ‘El puente de las emociones’ del reality ‘Supervivientes All Stars 2025’, la influencer compartió uno de los capítulos más delicados de su infancia:
la separación de sus padres y el descubrimiento, a los ocho años, de que su padre mantenía relaciones con hombres. “No lo acababa de entender”, confesó entre lágrimas, revelando que fue una discusión entre amigas la que le hizo conectar las piezas.
La revelación ha generado un intenso debate en redes y medios, no solo por la crudeza del relato, sino por la forma en que Miri lo abordó: sin rencor, con vulnerabilidad y valentía. “Ha sido muy valiente”, reconocía el presentador Joaquín Prat, quien también lanzó una reflexión directa al padre de Miri: “Los convencionalismos son de otra época”.
Eduardo Pérez-Cabrero, por su parte, ha reaccionado públicamente con una mezcla de orgullo y templanza. En una videollamada emitida en ‘El tiempo justo’, el padre de Miri aseguró que su hija está haciendo “un programa impresionante” y que el proceso, aunque pudiera parecer complicado, “no lo fue tanto”. “Te dejas guiar por los sentimientos, por lo que es lógico”, explicó.
Edu también compartió cómo vivió su propia transición emocional: “Mi primer ejercicio fue entenderlo yo mismo. Pasa un tiempo y las personas más directas son las que lo saben”. Su enfoque, dice, siempre estuvo basado en el “optimismo” y la “empatía”.
La frase que ha resonado con más fuerza, sin embargo, fue su reivindicación del modelo familiar que han construido: “Formamos una familia un poco diferente de la tradicional, pero unida. Todos estamos encantados y nos llevamos súper bien”.
La historia de Miri y su padre no solo desafía los esquemas familiares convencionales, sino que plantea una pregunta incómoda para la audiencia: ¿cuántas verdades se silencian en nombre de la normalidad?