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Lydia Lozano dejó a su novio en 24 horas por Charly: la historia de amor que empezó con chipirones y terminó en dos bodas

Mientras Lydia Lozano protagoniza la última portada de Semana visiblemente afectada por el ingreso hospitalario de su marido, Charly, la prensa del corazón vuelve a mirar atrás: ¿cómo comenzó esta historia que desafió el tiempo, los prejuicios y hasta los votos matrimoniales?

Un flechazo con sabor a tinta

Corrían los años 80 cuando Lydia, aún en pareja, fue invitada a una cena en casa de la familia de Charly. Lo que parecía una velada más se convirtió en el inicio de una historia que ni Hollywood se habría atrevido a escribir. Bastaron unas zapatillas verdes, una receta de chipirones y una carcajada para que Lydia decidiera cortar con su novio y apostar todo por el arquitecto que acababa de conocer. “Me hacía reír hasta las lágrimas”, ha confesado la periodista. Menos de 24 horas después, Charly la llamó para quedar. El resto es historia.

Dos bodas, un desliz y una túnica naranja

La pareja se casó en 1990 en una ceremonia marcada por el caos y el humor: el sacerdote se dio de baja tres días antes, Charly llegó tarde y Lydia confundió sus votos. “Yo, Charly, te quiero a ti, Lydia…”, dijo ante los invitados. En 2015, celebraron su reboda por el rito tailandés, rodeados de cien personas vestidas de blanco. Lydia lució una túnica naranja con escote asimétrico y una flor violeta en el pelo, evocando a Brigitte Bardot.

Un amor sin hijos, pero con legado

Aunque decidieron no tener descendencia, Lydia y Charly han vivido una relación marcada por la complicidad, los viajes y las pérdidas. “No he sentido esa necesidad. Él hubiera querido, pero me dijo que no, y me volví a enamorar”, confesó Lydia. Han superado juntos enfermedades, duelos familiares y la exposición mediática que ella abraza y él esquiva.

El grito que lo dijo todo

En el imaginario colectivo queda el momento en que Lydia, concursando en un programa de saltos, gritó antes de lanzarse al agua: “¡Por Charly!”. Una dedicatoria que resume 35 años de amor, respeto y conexión. “Hay que saber que la persona que tienes al lado es tu mejor amigo”, dijo Lydia en televisión. A sus 64 años, sigue tan enamorada como el primer día.

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