
Lydia Lozano ha reaparecido en televisión tras semanas de ausencia marcadas por la grave situación médica de su marido, el arquitecto Carlos García-San Miguel, conocido como Charly. La colaboradora de ‘¡De Viernes!’ ha decidido hablar públicamente, entre lágrimas, sobre el diagnóstico que ha mantenido a su pareja ingresado y que ha puesto en jaque su estabilidad emocional.
Una operación de espalda que destapó algo mucho más grave
Charly fue hospitalizado por complicaciones en la espalda que requerían intervención quirúrgica. Pero durante su estancia, los médicos detectaron algo inesperado. Lydia, preocupada por síntomas que no encajaban, alertó al doctor Manuel de la Torre. “Gracias a Dios, vio que había un líquido amarillo”, explicó. Ese hallazgo condujo a un diagnóstico devastador: una infección bacteriana que había alcanzado el corazón.
“La bacteria se comió una válvula”
Lozano, visiblemente afectada, relató que la infección obligó a una operación cardíaca urgente. “Le hacen un cultivo, y yo no sabía que por una bacteria te tiras tanto en el hospital. Cuando dije que no podía venir era porque a Charly le operan de corazón, porque la bacteria se comió una válvula”, confesó, rompiendo a llorar en directo. “Si me estás viendo, apaga la televisión”, dijo dirigiéndose a su marido, en un intento de protegerlo emocionalmente.
Miedo, incertidumbre y seis semanas de ingreso
La colaboradora explicó que los días previos a la operación fueron los más duros. “Tuve miedo, que desaparezca una válvula por esto…”, dijo. Tras la intervención, Charly permanece ingresado y deberá seguir en el hospital al menos cinco o seis semanas, recibiendo antibióticos intravenosos. Lydia, que no duerme en el hospital por sus propios problemas de espalda, asegura estar “todo el rato con él” y tener el teléfono abierto las 24 horas.
“No quiere que lo vean así”
Lydia también compartió cómo Charly está gestionando su recuperación. “A veces no quiere visitas porque no está en condiciones y no quiere que lo veas así”, explicó. A pesar de todo, el arquitecto se ha ganado el cariño del personal médico. “Él es muy buen enfermo y las enfermeras le adoran”, dijo Lydia, agradecida por el trato recibido.