
Sevilla — La reaparición televisiva de Kiko Rivera en ‘¡De viernes!’ no solo ha sacudido el panorama mediático, sino que ha provocado una reacción inesperada en Jessica Bueno, su expareja y madre de su hijo mayor. A tan solo una semana de haber quedado finalista en ‘Supervivientes All Stars 2025’, la modelo se ha pronunciado sobre el regreso del DJ a los focos, en una entrevista que ha removido viejas emociones y nuevas dinámicas familiares.
La escena que sorprendió a los paparazzis esta tarde fue el reencuentro de Rivera y Bueno en Sevilla, con motivo del cumpleaños de su hijo Francisco. Acompañado por sus hijas, el hijo de Isabel Pantoja fue captado llegando a la casa de Jessica, en lo que supone el primer acercamiento público entre ambos desde su separación en 2013.
En el plató de ‘¡De viernes!’, Kiko Rivera se mostró emocionado por el paso de Jessica por Honduras y reveló su intención de retomar el contacto: “Tenemos una conversación pendiente. Es el momento de que mi hijo vea que su padre también quiere muchísimo a su madre”. Un gesto que, según Jessica, no es tan repentino como parece.
“Desde hace muchos años hay cordialidad”, afirmó la exsuperviviente, restando dramatismo al reencuentro. “Nos hemos podido adaptar en muchos momentos y hablar las cosas con naturalidad”, añadió, destacando que el regreso a Sevilla ha facilitado una mayor implicación de Rivera en la vida de su hijo.
Pero lo más llamativo fue su reflexión sobre el cambio personal de Kiko Rivera: “Llevo bastantes años que le veo diferente”, aseguró. Aunque reconoce que su alejamiento de los medios se debió a problemas de salud mental, Jessica no muestra inquietud por su reaparición: “Mi conciencia está tranquila. Nunca he hecho nada que pudiera hacerle daño”.
La entrevista de Rivera ha abierto una nueva etapa en su narrativa pública, y Jessica Bueno, lejos de alimentar la polémica, ha optado por una postura serena pero reveladora. El reencuentro en Sevilla, el tono conciliador y las declaraciones cruzadas dibujan un escenario inesperado: el de dos ex que, tras años de distancia, parecen haber encontrado un punto de equilibrio.