
El DJ rompe su silencio en televisión y lanza una sospecha directa sobre la nueva relación de su exmujer.
Kiko Rivera ha regresado a la televisión con una entrevista que no ha dejado títere con cabeza. En su reaparición en el programa ‘¡De Viernes!’, el hijo de Isabel Pantoja ha abordado sin filtros su separación de Irene Rosales, sus adicciones, los conflictos familiares y, sobre todo, la nueva relación de su exmujer con Guillermo, un hombre que —según sus propias palabras— ya estaba presente antes de que el matrimonio terminara oficialmente.
“En apenas unos meses ya está con otra persona, contenta, feliz… Eso viene de antes, si no es prácticamente imposible”, ha declarado Kiko, dejando entrever que la historia entre Irene y su actual pareja podría haberse iniciado mientras aún estaban casados. Aunque asegura no tener reproches hacia ella, sus palabras han encendido todas las alarmas sobre una posible infidelidad emocional previa a la ruptura.
El DJ ha reconocido que fue él quien dio el primer paso para terminar la relación, pero no ha ocultado su incomodidad al ver a Irene tan rápidamente en brazos de otro. “El primer paso lo di yo y ella luego da quince”, ha dicho con ironía, sugiriendo que la decisión de separarse no fue tan unilateral como parecía.
A pesar de su tono conciliador, Kiko no ha podido evitar lanzar dardos envenenados: “Cuando alguien te dice ‘es un amigo’ y tú no le has visto nunca…”. La frase, cargada de suspicacia, apunta directamente a la versión que Irene habría intentado sostener en los primeros compases de su nueva relación.
En la misma entrevista, Kiko ha hecho un ejercicio de autocrítica al hablar de sus infidelidades, su dependencia emocional hacia Irene y su largo proceso de rehabilitación. “Pensaba que ella tenía la llave de mi infierno”, ha confesado, en referencia a su lucha contra las drogas. También ha lamentado haberle robado a Irene años de juventud y libertad: “Se saltó etapas por estar conmigo”.
El testimonio ha sido recibido con una mezcla de empatía y escepticismo en redes sociales, donde muchos se preguntan si estas declaraciones son un intento de redención o una forma velada de responsabilizar a Irene de un matrimonio que, según él mismo admite, se había convertido en una rutina sin deseo ni pasión.
Lo que queda claro es que Kiko Rivera ha vuelto a escena con una narrativa que mezcla vulnerabilidad, reproche y redención. Y lo ha hecho con una frase que ya resuena como titular en todos los medios: “Eso viene de antes, si no es imposible”.