
Más de una década después de romper toda relación, Rocío Carrasco y su hija Rocío Flores han vuelto a coincidir cara a cara, esta vez en un escenario judicial. La Audiencia Provincial de Madrid ha sido testigo este lunes de un encuentro cargado de tensión entre madre e hija, ambas citadas como testigos en el juicio que enfrenta a Rocío Flores con la productora La Fábrica de la Tele.
La joven ha interpuesto una demanda contra la empresa responsable del documental ‘Rocío: contar la verdad para seguir viva’, emitido en 2021 por Telecinco, por haber difundido documentos confidenciales sobre ella cuando aún era menor de edad. Flores considera que la exposición de esos datos vulneró su intimidad y ha decidido llevar el caso ante los tribunales.
El documental, que marcó un antes y un después en la televisión española, supuso el regreso mediático de Rocío Carrasco tras 25 años de silencio. En él, la hija de Rocío Jurado relató con detalle los episodios que rompieron su vínculo con Rocío Flores, incluyendo un grave incidente ocurrido en 2012 que derivó en una denuncia contra su propia hija.
La primera en llegar al juzgado fue Carrasco, quien evitó hacer declaraciones a los medios.
“Yo sé que lo tenéis que preguntar, pero no os voy a decir nada”, afirmó al salir. Su hija, por su parte, mantuvo la misma línea de discreción: “Sabéis que esto para mí ha sido siempre un tema que he querido llevar en la intimidad y no tengo nada que deciros”.
El juicio pone sobre la mesa no solo la legalidad de los contenidos emitidos, sino también el impacto emocional y mediático de una historia familiar que ha sido diseccionada públicamente. La batalla judicial podría reabrir heridas que nunca llegaron a cerrarse y volver a encender el debate sobre los límites de la televisión cuando se entrelaza con la vida privada.