
El apellido Rivera vuelve a ocupar titulares con fuerza. Teresa Rivera, hermana del fallecido torero Francisco Rivera “Paquirri”, ha roto su silencio en El tiempo justo para hablar de una herida familiar que nunca cicatrizó: la imposibilidad de que su padre, Antonio Rivera, pudiera cumplir su última voluntad de abrazar a su nieto Kiko Rivera.
La gaditana, que se conectó al programa mediante videoconferencia mientras su hijo Canales la escuchaba desde el plató, relató con crudeza el dolor que acompañó a su padre hasta el final de sus días: “Falleció con la pena de no haberle abrazado, simplemente un abrazo y decirle que lo quería muchísimo, pero no pudo ser”. Según Teresa, el impedimento vino directamente de Isabel Pantoja, a quien responsabiliza del distanciamiento entre Kiko y la familia paterna: “Su madre, otra persona no hay. Ese niño se nos arranca en el momento en el que mi hermano fallece”.
La confesión llega en un momento en que los Rivera vuelven a ser foco mediático, tras el accidente de Cayetano y las especulaciones sobre su vida privada. Teresa, sin embargo, quiso centrar su intervención en la figura de Kiko, a quien asegura que nunca culpó: “No tiene culpa de nada. Si le metes veneno a un niño desde pequeño, ese veneno lo tiene en el cuerpo toda la vida”.
A pesar de la distancia histórica, la hermana de Paquirri reconoció sentirse algo más tranquila al ver que su sobrino mantiene relación con uno de sus hijos: “Ahora me siento un poquito mejor porque tiene un poco de relación con mi José Antonio y eso me enorgullece”.
El testimonio de Teresa reabre viejas heridas del “Caso Cantora” y de la polémica herencia del torero, un conflicto que marcó a toda la familia y que sigue proyectando sombras sobre la relación entre Kiko Rivera y los Rivera.
