
La historia de Paqui Alcántara ha encendido el debate sobre los límites de la familia y la herencia. A sus 70 años, ha decidido desheredar a su hijo de 54 tras constatar que no mantiene relación con ella desde hace más de 15 años. “Mi hija tiene 51 y con ella la relación es perfecta, pero con él es peor desde que se juntó con su pareja. Desde entonces, hemos cortado el bacalao. ¿Por qué? No lo sé”, confesó.
El distanciamiento ha sido tan profundo que Paqui ni siquiera sabe si tiene nietos: “Me dolería ahora que tuviera un hijo y no saberlo. Pasar de una relación muy estrecha a separarse de tal forma no me lo esperaba”. Pese al dolor, asegura sentirse liberada: “Me siento bien haciéndolo”.
La herencia de Paqui se centra en la vivienda que posee. Según relata, fue su hija quien le animó a tomar la decisión: “Ella me dijo ‘mi hermano no se merece que le des el piso’. Y me siento bien haciéndolo”.
La abogada María López, especialista en sucesiones, explica que la ley contempla la posibilidad de desheredar a un hijo en casos de abandono o maltrato psicológico: “El Tribunal Supremo recoge el maltrato psicológico como abandono. Si se acredita con pruebas y se narra ante notario, se puede desheredar”. López asegura haber gestionado cerca de 500 casos similares, muchos de ellos con padres y abuelos que llevan décadas sin recibir atención de sus descendientes.
Paqui, firme en su decisión, lanza un mensaje a quienes atraviesen situaciones parecidas: “Hay que verlo muy claro. Si no quiere nada de vosotros, es que no necesita nada de vosotros”.