
Teresa Rivera, hermana del torero Paquirri y madre de Canales Rivera, ha reaparecido en televisión tras cinco años de silencio y lo ha hecho con un mensaje que reaviva la tensión histórica entre las familias Rivera y Pantoja. En el programa presentado por Joaquín Prat, la hermana del diestro respondió sin rodeos sobre la posibilidad de reconciliarse con su sobrino Kiko Rivera: “Si él quiere, mis puertas están abiertas”.
El enfrentamiento entre ambas sagas se remonta al fallecimiento de Paquirri, cuando Isabel Pantoja decidió cortar lazos con la familia paterna de su hijo, impidiendo que Kiko creciera en contacto con sus tíos y abuelos. La situación se agravó con la polémica de la herencia envenenada, que destapó que la tonadillera no compartió los bienes del torero con Cayetano, Fran ni Teresa. Desde entonces, las declaraciones cruzadas entre Teresa e Isabel han sido constantes, aunque la hermana del diestro llevaba años apartada de los platós.
Rivera lamentó no haber podido ver crecer a su sobrino debido a la distancia impuesta por Pantoja, pero insistió en que no le guarda rencor: “A él no le culpo de nada”. Con estas palabras, tiende la mano a un acercamiento que podría marcar un giro inesperado en una historia familiar marcada por la desconfianza y el dolor.
Además, recordó la pena de su padre, Antonio Rivera, quien murió sin poder abrazar a su nieto: “Se fue con la tristeza de no haberle dicho cuánto lo quería”. Para Teresa, Kiko no tiene responsabilidad en el conflicto y asegura que su padre habría estado orgulloso de mantener una relación cercana con él.
El gesto de Teresa Rivera abre un nuevo capítulo en la saga más mediática del toreo, donde las heridas del pasado siguen pesando, pero donde aún queda espacio para la reconciliación.