
Isabel Pantoja ha reaparecido esta mañana en los Juzgados de Pozuelo de Alarcón, en Madrid, en un gesto que marca su primera aparición pública tras las polémicas entrevistas de sus hijos, Kiko Rivera e Isa Pi. La tonadillera acudió para ratificar la millonaria demanda que mantiene contra varios periodistas, medios de comunicación y el hospital de Córdoba, por difundir detalles de su estado de salud.
A las 11:57 horas, acompañada de su hermano Agustín Pantoja, la cantante llegó vestida de blanco, con coleta y gafas de sol. Se mostró amable con los medios, asegurando que se encontraba bien, pero evitó cualquier respuesta relacionada con su familia. El silencio sobre sus hijos fue tan evidente como calculado: es la primera vez que se enfrenta a la prensa desde que ambos concedieran entrevistas en el programa ¡De viernes! que reavivaron las tensiones familiares.
Eduardo de Urbano, abogado de la artista, explicó que la demanda busca reparar la vulneración de su intimidad y subrayó que Pantoja atraviesa un momento delicado: “Remonta y vuelve a su carrera profesional porque es una artista muy grande”.
La estancia en los juzgados apenas duró 35 minutos. A la salida, la cantante se santiguó antes de marcharse escoltada, sin responder a las preguntas de los periodistas. Su gesto, solemne y distante, contrasta con la cordialidad inicial y refuerza la imagen de una Pantoja que se protege de los ataques externos y de las decepciones internas.
Tras meses de ausencia desde su retirada en El Rocío, la aparición de la tonadillera confirma tanto su voluntad de defenderse en los tribunales como la fractura emocional con sus hijos. En los platós televisivos se insiste en que la artista atraviesa un estado de ánimo bajo y que la decepción por las declaraciones de Kiko Rivera e Isa Pi pesa más que cualquier batalla legal.