
Kiko Matamoros sorprendió este viernes en No somos nadie al anunciar que se ausentará del programa la próxima semana para someterse a una nueva intervención estética. El colaborador explicó que el viernes 5 de diciembre pasará por quirófano para una blefaroplastia completa, tanto en los párpados superiores como inferiores, lo que le obligará a dejar temporalmente su puesto en el espacio de TEN.
“Me voy a operar de blefaroplastia, arriba y abajo”, adelantó Matamoros a Carlota Corredera, quien había anunciado a los espectadores la exclusiva sobre su próxima operación. El tertuliano recordó que no es la primera vez que se somete a este tipo de retoques: “Me he hecho los de abajo una vez y los de arriba dos”.
La presentadora repasó la larga lista de intervenciones que el televisivo ha compartido públicamente, muchas de ellas incluso convertidas en contenido de programas como Sálvame Deluxe. Matamoros, con ironía, recordó: “Encima era tan primo que me pagaban por ir a enseñarlo”.
Sin embargo, el colaborador también confesó el grave susto que vivió tras una operación anterior: “Bueno, casi palmo una vez”. Según relató, tras un lifting agresivo acudió al programa apenas una semana después de la cirugía, pese a las advertencias médicas. El resultado fue un episodio crítico: “Me había subido la presión sanguínea y tuve un infarto en una vena. Me dijeron: si te llegas a dormir no te levantas”.
Matamoros reconoció que aquella decisión de acudir a televisión recién operado fue una negligencia propia: “¿Y qué más da? Eso fue una negligencia mía”. Ahora, asegura que su recuperación será controlada y que permanecerá 24 horas en observación para evitar complicaciones.
El anuncio abre un nuevo capítulo en la trayectoria televisiva de Kiko Matamoros, marcada por su franqueza al exponer tanto sus operaciones como los riesgos que ha asumido en el pasado.