
La relación entre Bertín Osborne y Gabriela Guillén ha vuelto a convertirse en epicentro mediático tras la última entrevista de la paraguaya en ¡De Viernes!. Guillén relató con contundencia la escasa implicación del cantante en la vida de su hijo en común, asegurando que desde su nacimiento apenas lo ha visto tres veces y que no ha contribuido económicamente a su crianza. “No ha pagado nada, no hay responsabilidad de nada absolutamente”, afirmó, subrayando que su reclamo no se limita al dinero, sino a la ausencia de un vínculo paterno.
La modelo lamentó que el gesto público de posar junto a Osborne y el niño en una portada de ¡Hola! no se tradujera en un cambio real. “No le he pedido que cambie pañales ni que lo lleve al colegio, solo una llamada para preguntar si está bien”, explicó, dejando claro que su prioridad es la estabilidad del menor y que no descarta emprender acciones legales ante la falta de compromiso.
La reacción del artista llegó a través de Pipi Estrada en Fiesta, quien transmitió el malestar de Osborne por las declaraciones de Guillén. Según el colaborador, el cantante considera que su expareja “se está aprovechando de esta situación para ganar dinero” con sus apariciones televisivas. Estrada reconoció, además, que Bertín no está cumpliendo con la manutención porque “en estos momentos no está bien de dinero”, aunque confía en que un nuevo proyecto le permita revertir la situación.
El contraste entre la confesión de Guillén y la respuesta de Osborne ha desatado un intenso debate público: mientras ella denuncia la falta de responsabilidad paterna, él insiste en que la exposición mediática de su expareja forma parte de un negocio. La controversia deja en evidencia una fractura que, lejos de resolverse, amenaza con trasladarse a los tribunales.