
Un movimiento desconcertante sacudió la plataforma Mediaset Infinity el pasado fin de semana: los dos documentales de Rocío Carrasco, Rocío, contar la verdad para seguir viva y En el nombre de Rocío, desaparecieron de la sección de programas y documentales para reaparecer horas más tarde. La retirada temporal coincidió con la reciente condena de la Audiencia Provincial de Madrid contra Óscar Cornejo y Adrián Madrid, productores de la docuserie y responsables de la factoría que dio vida a Sálvame.
La sentencia, aún no firme, impone a ambos dos años de prisión, dos de inhabilitación profesional y una multa de 200.000 euros por revelación de secretos de Rocío Flores, al incluir datos de su etapa como menor de edad sin consentimiento. Mediaset, además, ha sido condenado como responsable subsidiario, lo que la obliga a responder económicamente si los productores no pueden asumir la sanción.
La desaparición de los documentales, que en 2021 marcaron un hito televisivo con un 23,1% de share y 2,7 millones de espectadores de media, generó especulaciones inmediatas: ¿intentaba el grupo blindarse ante la condena o se trató de un error técnico? La rectificación posterior, reincorporando el contenido, no disipó las dudas.
Más llamativo aún fue que Telecinco informara en sus propios noticiarios de la condena a Cornejo y Madrid, pese a que el delito se cometió en un programa emitido en su prime time.
La cobertura mediática, sumada al extraño vaivén en la plataforma, ha abierto un debate sobre la transparencia y las motivaciones de Mediaset en un momento en que la compañía intenta marcar distancia con los productores, ahora vinculados a TVE con Directo al grano y Malas Lenguas.
El episodio deja en el aire una pregunta incómoda: ¿estamos ante un ejercicio de responsabilidad periodística o frente a un gesto calculado para desviar la atención de la condena que también salpica a Mediaset?