
El apellido Matamoros vuelve a ser foco de controversia. Diego Matamoros, hijo de Kiko Matamoros y exconcursante de Supervivientes, se convirtió en el invitado del último programa de la temporada de En todas las salsas, donde repasó la actualidad de su vida tras años alejado de la televisión. El influencer no esquivó las preguntas y ofreció declaraciones que reavivan las tensiones familiares.
Uno de los puntos más esperados fue su relación con Anita Matamoros, su hermana, con la que lleva años distanciado. “Hace mucho que corté la relación con todos”, confesó con firmeza, dejando claro que no ha habido reconciliación y que el vínculo sigue roto. Diego explicó que, salvo Laura Matamoros, ninguno de sus hermanos mantiene contacto con Anita, confirmando que la fractura familiar continúa intacta.
El creador de contenido también relató cómo fue su último encuentro con Javier Tudela, hermano de Anita, al que recordó con nostalgia: “Me vino a hablar y me preguntó de forma muy cariñosa. Con Javi he compartido mi infancia”. Sus palabras mostraron un tono más conciliador hacia él, aunque sin extenderlo a su hermana.
El momento más polémico llegó cuando Diego habló de su expareja, Carla Barber. El influencer reconoció la existencia de un acuerdo de confidencialidad entre ambos, un pacto que ha despertado especulaciones sobre los motivos y el alcance de lo que se protege. Aunque evitó dar detalles concretos, dejó entrever que se trata de un compromiso para mantener en privado aspectos sensibles de su relación pasada.
Con estas declaraciones, Diego Matamoros no solo cerró la temporada del videopodcast con titulares explosivos, sino que confirmó que la reconciliación con Anita sigue siendo una quimera y que incluso en el terreno sentimental los pactos secretos marcan su vida.
