
A cinco meses de la inesperada muerte de Michu, su hermana mayor, Tamara Rodríguez Gamaza, enfrenta el que describe como el momento más duro de su vida: las primeras Navidades sin ella. La joven, visiblemente afectada, habló con Europa Press desde su coche y confesó entre lágrimas que la ausencia de Michu marcará irremediablemente las celebraciones familiares: “Siempre intentaba pasarlas juntas, entonces si no era el 24, era el 31. Sé que lo voy a pasar mal, claro”.
La pérdida de Michu, ocurrida en julio de 2025 a los 33 años por una enfermedad congénita de corazón, sacudió tanto a su familia como al entorno mediático, especialmente por su relación con José Fernando Ortega y la hija que ambos dejaron. Aunque en los primeros días tras el fallecimiento las familias Ortega y Rodríguez Gamaza se mostraron unidas, pronto surgieron enfrentamientos que se trasladaron a los platós de televisión.
Tamara reconoce que la tristeza se intensifica en estas fechas: “Lo malo es que viene otra vez la cosa, o sea que duro, porque ahora toda la familia se junta y claro, mi hermana no está”. Aun así, encuentra cierto consuelo en su sobrina Rocío, de ocho años: “Sabemos que ella va a estar con adultos y pequeños, y va a distraerse. Lo que pasa que, claro, el que falte mi hermana, pues claro”.
Tensiones familiares y viejas heridas
La hermana de Michu también se refirió a la complicada relación con Gloria Camila Ortega, tía de la pequeña: “Es muy complicado, porque es querer dar un paso y para detrás. Eso, ¿quién lo quiere? Nadie”. Tamara descartó emprender acciones legales, aunque no ocultó su malestar: “Ella insulta. Es que no tiene sentido. Además, que yo también puedo hacerlo, está claro”.
El testamento y la sombra de Ana María Aldón
Otro punto polémico es el papel de Ana María Aldón en el testamento de Michu. Tamara asegura que aconsejó a su hermana que lo pensara bien antes de incluirla: “Ella me dijo: ‘Es que yo quiero que haya un matrimonio que se haga cargo’”. Según Tamara, su intención era proteger a la madre y al núcleo familiar, ya que no tenían referencias positivas de Aldón. Además, subrayó que las pertenencias de Michu permanecen intactas en Arcos de la Frontera y no se ha vendido nada.
Tamara recordó también momentos familiares en los que Michu fue excluida: “Ana María no estuvo en el bautizo de la pequeña, y cuando fue la comunión de José María, el hijo del torero y la diseñadora, no invitaron a Michu”.
Con estas declaraciones, Tamara no solo expone el dolor de la ausencia de su hermana, sino también las tensiones familiares y las heridas abiertas que amenazan con marcar unas Navidades que, para ella, estarán teñidas de duelo y polémica.