
El magacín vespertino Y ahora Sonsoles, conducido por Sonsoles Ónega en Antena 3, vuelve a estar en el centro de la polémica. Una invitada del programa ha denunciado públicamente lo que califica como una “encerrona” en directo, asegurando que fue utilizada como mero recurso para alimentar el espectáculo televisivo.
La mujer, que acudió al plató para hablar sobre el permiso laboral de tres días por fallecimiento de una mascota, compartió en redes sociales su indignación:
“Nos llamaron para dar visibilidad al tema, pero lo que hicieron fue ridiculizarlo”. Según su relato, los colaboradores no solo cuestionaron la validez del permiso, sino que lo hicieron con comentarios despectivos. “Escuché a una colaboradora decir ‘será broma, ¿verdad?’ antes de que siquiera pudiéramos intervenir”, señaló.
La situación se tornó aún más tensa cuando uno de los tertulianos vinculó el asunto con la natalidad en España, reprochando a los defensores del permiso que “dejáramos de tanto animal y nos pusiéramos a tener hijos”.
La invitada denunció que incluso se sugirieron problemas psicológicos como explicación al vínculo afectivo con las mascotas: “Nos acusaban de proyectar carencias emocionales en los animales”.
Lo más grave, según su testimonio, fue que nunca se le permitió responder: “Levantaba la mano todo el rato, pero no me dieron paso. Me mordía la lengua y pensaba: ¿para qué me han traído aquí?”. En su conclusión, la invitada fue tajante: “No te llevan para debatir, te llevan para exhibir comentarios peyorativos y dar protagonismo a los colaboradores”.
Este episodio no es aislado. Otros invitados han manifestado experiencias similares, denunciando que el programa prioriza el impacto televisivo sobre el respeto a quienes acuden a compartir sus historias. La polémica abre un nuevo debate sobre los límites del entretenimiento en televisión y el papel de los invitados en formatos que, bajo la apariencia de diálogo, pueden convertirse en escenarios de confrontación unilateral.