
Menos de 72 horas después de que Gloria Camila afirmara públicamente que su padre, José Ortega Cano, y su ex pareja Ana María Aldón no mantienen ningún tipo de relación, Aldón ofreció una contundente réplica en el mismo plató televisivo.
“Es mentira, literalmente”, declaró Aldón en Fiesta, subrayando que la existencia de su hijo obliga a mantener comunicación. “Si tenemos un niño, por supuesto que hablamos. Incluso cuando no hay nada urgente, a veces hay cosas que deben decirse.”
Sus palabras contradicen directamente la narrativa de Gloria Camila, que había dibujado un escenario de distanciamiento entre Ortega Cano y Aldón. La diseñadora fue más allá, mencionando a Marina —la mujer que ayuda en el cuidado de su hijo— y describiéndola como “otra madre” en la dinámica familiar. “Somos dos madres, así que Marina y yo tenemos mucho contacto. Pero eso no significa que no hable con su padre”, aclaró.
Aldón también reveló que recientemente compartió un intercambio distendido con Ortega Cano, aunque prefirió no dar detalles. Si bien admitió que no se saludan cada día ni mantienen contacto constante, insistió en que no existe hostilidad. “Como para que ahora Gloria Camila me quiera dejar de mentirosa”, añadió con evidente molestia.
Por su parte, Gloria Camila defendió sus declaraciones previas sugiriendo que su padre quizá no le cuenta todo. “No vive conmigo, y puede que no me diga ciertas cosas porque son asuntos sin importancia”, señaló. También corrigió la afirmación de Aldón sobre su horario laboral, enfatizando que ella no ha trabajado en programas de tarde, mientras que Aldón sí lo ha hecho.
El enfrentamiento ha reavivado las tensiones históricas en el círculo familiar de Ortega Cano, exponiendo el frágil equilibrio entre las relaciones privadas y el espectáculo público. Analistas apuntan que la disputa refleja una tendencia creciente en la cultura televisiva española: convertir los conflictos familiares en drama televisado, donde la verdad y la percepción chocan.
Por ahora, la tajante negación de Aldón deja al público preguntándose si se trata de una ruptura genuina o de otro capítulo en la saga interminable del espectáculo mediático.
