
Ana Rosa Quintana ha regresado de sus vacaciones navideñas con un editorial cargado de pólvora política. La presentadora abrió su programa con un mensaje que no ha pasado desapercibido: la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y lo que ella denomina “el fin de la política del chándal”.
“Fueron Fidel Castro y Hugo Chávez quienes inauguraron esa forma de gobernar, y Maduro heredó el chandalismo a golpe de pucherazos, cárceles, exiliados, torturas y asesinatos”, arrancó Quintana, recordando además que la CIA escogió un chándal Nike Tech de 200 euros para trasladar al líder venezolano a una prisión de Nueva York.
La periodista subrayó las cifras del Foro Penal: más de 15.700 detenciones políticas desde 2014 y más de 7,3 millones de venezolanos que han abandonado el país, casi uno de cada cuatro habitantes. Para Quintana, el momento exige una transición democrática desde dentro del chavismo, con Delcy Rodríguez como figura clave, y el cierre inmediato de prisiones políticas como El Helicoide, donde aún permanecen más de 850 presos de conciencia.
El editorial también apuntó contra la postura del Gobierno español, al que acusó de ambigüedad: “Con Rodríguez Zapatero apoyando a un régimen en estado de descomposición, Sánchez ha evitado llamar dictadura al ejecutivo de Maduro. Tampoco han felicitado a María Corina por el Nobel de la Paz”.
En su cierre, Ana Rosa elevó el tono con ironía: “Nuestro presidente exige respeto para la soberanía nacional de una dictadura que no respeta la soberanía democrática, mientras no explica por qué cedió la soberanía del Sáhara a Marruecos sin dar una sola explicación y estudia enviar tropas a Ucrania. ¿Con qué votos del Congreso va a aprobar ese envío? ¿Con los de Bildu, con los de Junts? Y todo en un país sin presupuestos y con un exministro preso que comparece mañana en el Senado para hablar de corrupción. Esperemos que al menos, Ábalos no comparezca en chándal”.
El editorial de Quintana ha generado un intenso debate mediático y político, no solo por la dureza de sus palabras contra el chavismo, sino también por la crítica directa a la política exterior y a la gestión interna del Gobierno español.