
El regreso de Gran Hermano DÚO en su cuarta edición prometía ser el salvavidas de Telecinco tras la debacle de GH 20. Sin embargo, la gala inaugural ha dejado un sabor agridulce entre los espectadores, que han dictado sentencia con opiniones tan antagónicas como contundentes.
Por un lado, el fichaje de Carlos Lozano ha sido celebrado como el gran golpe de efecto de la temporada. Su vuelta a la primera línea televisiva ha sido recibida con entusiasmo, con seguidores que lo califican como “el mejor villano de GHVIP” y “el concursante que puede reventar el reality desde dentro”.
Lozano se ha convertido en el protagonista absoluto del estreno, eclipsando incluso a los nombres ya confirmados como Belén Rodríguez, Carmen Borrego o Antonio Canales.
En contraste, la incorporación de Manuel González ha desatado una oleada de críticas. Su regreso al formato, acompañado de Anita Williams, ha sido tachado de repetitivo y carente de frescura.
“Otra vez Manuel… que poco sentido”, “Esto ya lo vimos en Supervivientes” o “El primer error de la edición” son algunos de los comentarios que reflejan el rechazo de buena parte de la audiencia, que acusa al programa de reciclar tramas desgastadas.
Más allá del casting, la gala de estreno ha sido duramente cuestionada por su falta de ritmo y dinamismo. Los espectadores han señalado la ausencia de un guion sólido y la sensación de improvisación, con concursantes desorientados y un desarrollo lento que ha provocado aburrimiento generalizado. “Ni con un casting buenísimo son capaces de hacer una gala decente. Esto es infumable”, sentenciaba un usuario en redes sociales.
El reto para Mediaset y Zeppelin es ahora mayúsculo: mantener el interés de un público dividido y evitar que la edición se convierta en otro tropiezo para la cadena. La pregunta que queda en el aire es si el “fichaje bomba” de Carlos Lozano será suficiente para sostener un formato que, de momento, arranca con más sombras que luces.