
La periodista y colaboradora de televisión Alexia Rivas ha decidido romper el silencio y mostrar la realidad más cruda de su estado físico. Tras meses de angustia y de ocultar un problema que se convirtió en su mayor obsesión, la influencer de 32 años ha compartido las imágenes de la evolución de la calva que padece en su cabeza debido a la alopecia areata, un diagnóstico que le cambió la vida el pasado mes de octubre.
Un tratamiento extremo para recuperar su imagen
Lo que comenzó como un pequeño claro en el cuero cabelludo derivó en un auténtico calvario médico. La exconcursante de Supervivientes ha revelado el riguroso y agresivo tratamiento al que se somete para intentar frenar la caída y repoblar la zona afectada. Este incluye infiltraciones directas de corticoides en la placa, medicación oral diaria y el uso constante de sprays específicos.
«No es una caída de pelo normal», ha advertido Rivas a sus seguidores, intentando concienciar sobre la gravedad de este tipo de alopecia que afecta de forma devastadora a la autoestima femenina. La periodista ha querido recalcar que solo bajo supervisión médica y con una paciencia extrema está logrando ver los primeros resultados en una zona que llegó a estar completamente despoblada.
Del shock inicial a la luz al final del túnel

Para Alexia, los últimos meses han sido los más difíciles de su carrera mediática. El miedo a perder su imagen pública la llevó a mantener su situación en secreto durante dos meses, hasta que el «shock inicial» dio paso a la necesidad de visibilizar su enfermedad. Las nuevas fotografías publicadas muestran un cambio drástico: tras cuatro meses de lucha, el pelo ha comenzado a nacer en la zona de la calva, un avance que la propia influencer ha calificado de «ilusionante» y «gratificante».
Aunque admite que todavía tiene que «tener paciencia», el hecho de que la calva que tanto le obsesionaba esté empezando a desaparecer ha supuesto un alivio psicológico. Con este mensaje, Alexia Rivas se convierte en el altavoz de miles de mujeres que sufren en silencio este problema capilar, demostrando que, aunque el proceso es lento, la recuperación es posible.
