
La investigación sobre las misteriosas lesiones de la pequeña Alma, hija de Anabel Pantoja y David Rodríguez, ha tomado un giro dramático que amenaza con dinamitar los cimientos de la familia Pantoja. En un testimonio que ha dejado en shock a la opinión pública, Merchi, madre de Anabel, ha evitado respaldar la versión de su yerno ante la justicia, declarando con frialdad que «no pone la mano en el fuego por él». Esta falta de apoyo se produce en el momento más crítico para la pareja, justo cuando el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha decidido prorrogar la investigación por supuesto maltrato a la menor.
El origen del conflicto: Un año de sombras y acusaciones cruzadas
La pesadilla comenzó el 10 de enero de 2025, cuando la bebé, de apenas un mes de vida, ingresó de urgencias en el hospital Materno Infantil de Gran Canaria. La activación del protocolo de malos tratos por parte del centro médico dio inicio a unas diligencias judiciales que hoy cumplen un año sin resolverse. Según reveló el periodista Antonio Rossi, la fractura familiar es total desde que Merchi admitió ante el juez que no sabe qué ocurrió y que, por tanto, no puede ratificar el relato de David.
La respuesta de David Rodríguez no se hizo esperar: el fisioterapeuta ha contraatacado solicitando que se investigue qué sucede cuando la niña queda bajo el cuidado de Merchi y su pareja, Fernando. Este cruce de acusaciones ha provocado una ruptura irreversible entre suegra y yerno, mientras la justicia intenta determinar si las lesiones son compatibles con el «síndrome del bebé zarandeado».
Prórroga judicial y el bienestar de la menor
A pesar de que Anabel y David defienden su inocencia y mantienen la custodia de la pequeña, la jueza de Instrucción de San Bartolomé de Tirajana ha ampliado la instrucción seis meses más para realizar estudios clínicos adicionales a la niña. Los periodistas Alfonso Egea y Jorge Borrajo señalan que, tras doce meses de pesquisas, la autoridad judicial aún no cuenta con pruebas definitivas para archivar la causa o formular una acusación formal ante la Fiscalía.
Por su parte, la pareja atribuye el proceso a una supuesta «animadversión» del personal sanitario, a quienes han cuestionado duramente en su defensa legal. Mientras tanto, el entorno de la sobrina de Isabel Pantoja vive bajo la presión de una investigación que busca garantizar, por encima de todo, el bienestar de una menor que se vio envuelta en un oscuro episodio hospitalario a las pocas semanas de nacer.
