
La burbuja de amor en la que parecían vivir Kiko Rivera y Lola García ha estallado de la peor manera posible. Mientras la pareja presume de una relación consolidada e incluso de una polémica integración familiar, el pasado de la bailarina ha emergido con una fuerza devastadora. Según ha destapado Miguel Frigenti, la nueva ilusión del hijo de Isabel Pantoja no es la figura idílica que aparenta, sino una mujer que arrastra una sombra de impagos, un desahucio traumático y una deuda que asciende a la escandalosa cifra de 32.000 euros.
El escándalo de la academia: Fuga, cerrajeros y policía
Los hechos que hoy ponen a Lola García en el ojo del huracán se remontan a su etapa como empresaria de la danza. Lo que comenzó como un proyecto ambicioso terminó en un «vía crucis» para el propietario de un local que, tras años de paciencia, tuvo que recurrir a la justicia ante los reiterados incumplimientos de la novia del DJ. Según la investigación, en 2021 se ejecutó una orden de desahucio en la que Lola «desapareció», obligando a la intervención de un cerrajero, la policía y un oficial del juzgado para recuperar el inmueble.
«No creíamos que nos la iba a jugar», confiesa uno de los afectados, quien asegura que la decepción no es solo económica, sino personal, dado el vínculo que mantenían con la bailarina. La cifra de 32.000 euros de deuda parece ser solo la punta del iceberg de una gestión que algunos tildan de «mala fe», dejando atrás a una socia en una situación crítica y a un propietario que ya da el dinero por perdido ante la supuesta insolvencia de García.
Acusaciones de malas prácticas y el silencio de Kiko Rivera
Pero el problema no termina en el alquiler. El programa ‘El Tiempo Justo’ ha recibido llamadas de madres de antiguas alumnas que denuncian «malas prácticas» en los concursos de baile que organizaba la escuela de Lola en Villaviciosa de Odón. Aunque Marta López ha intentado justificar el desastre financiero apelando a la pandemia, la realidad judicial apunta a una serie de impagos y evasivas que comenzaron mucho antes de la crisis sanitaria.
Este escándalo llega en el momento más inoportuno para Kiko Rivera, quien recientemente ha defendido a Lola frente a las críticas de su ex, Irene Rosales. Ahora, el DJ se enfrenta a una realidad incómoda: su pareja oficial es señalada como una «morosa» que huyó de sus responsabilidades legales. ¿Conocía Kiko el historial de deudas y desahucios de su novia o ha caído él también en la red de una mujer que, según los afectados, «va por las malas»?