
La tarde de Antena 3 se ha visto envuelta en una controversia inesperada que ha incendiado las redes sociales. Sonsoles Ónega, conocida por su rapidez verbal y su capacidad para analizar la actualidad, ha protagonizado un momento de máxima tensión al negarse a rebatir a una invitada que aseguró, en pleno directo, que «con Franco no le fue malamente». La reacción de la presentadora, que optó por una retirada estratégica para no «meterse en jardines», ha abierto un debate sobre los límites de la libertad de expresión y la responsabilidad de los comunicadores ante el revisionismo histórico en televisión.
El nido lleno que terminó en el régimen de Franco
Lo que comenzó como una entrevista humana sobre el «síndrome del nido lleno» —la convivencia de padres con hijos adultos— derivó rápidamente en un terreno pantanoso. Josefa, una madre que acudió al programa junto a su hija Soledad, relataba su biografía personal cuando mencionó que se casó a los 16 años. «En tiempos de Franco, fíjate tú», soltó la invitada ante la mirada atenta de la presentadora.
Sonsoles Ónega, intentando mantener el tono amable de la sección, comentó: «Bueno hija, qué le vamos a hacer cuando usted vivía». Fue en ese instante cuando la conversación tomó un giro que nadie en el equipo de producción pareció prever.
«No me fue malamente»: La declaración que paralizó a Sonsoles
Ante la mención del dictador, Josefa no dudó en corregir a la periodista. Tras un breve intercambio sobre la época que le tocó vivir, la invitada lanzó la frase que congeló el ambiente en el plató de ‘Y ahora Sonsoles’: «Bueno, pues a mí no me fue malamente».
La respuesta de Ónega, lejos de entrar en valoraciones históricas o matizar la naturaleza de la dictadura, fue una huida hacia adelante: «Bueno, yo no digo nada, que luego me meto en jardines». Con esta frase, la ganadora del Premio Planeta decidió cerrar el tema de forma abrupta, dejando que la afirmación de la invitada quedara en el aire sin ningún tipo de contrapunto.
Críticas en redes: ¿Es lícito el silencio ante el franquismo?
La actitud de la presentadora no ha pasado desapercibida. Mientras algunos usuarios defienden su postura como una forma de no dar protagonismo a un discurso político en una sección de entretenimiento, otros critican duramente que una figura de su relevancia se ponga «de perfil» ante una apología, aunque sea desde la experiencia personal, de un régimen dictatorial.
La controversia pone de relieve la dificultad de los programas de testimonios en directo, donde la espontaneidad de los invitados puede llevar al presentador a situaciones límite. En esta ocasión, Sonsoles Ónega prefirió el silencio a la confrontación, una decisión que para muchos es una muestra de profesionalidad y para otros, una preocupante falta de compromiso.
¿Hizo bien Sonsoles Ónega al evitar el conflicto político con una invitada de avanzada edad, o debería un comunicador de su talla aclarar el contexto histórico para evitar que se banalice la dictadura en horario de máxima audiencia?