
El vacío institucional en el homenaje a las 46 víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz ha desatado una tormenta política y mediática. Mientras los Reyes de España confirman su asistencia al acto oficial, la ausencia de Pedro Sánchez y de su ministro de Transportes, Óscar Puente, ha sido calificada por Ana Rosa Quintana como un acto de «falta de valentía» ante una tragedia que pone el foco en la responsabilidad del Estado.
Un presidente que solo huye de las malas noticias
La presentadora de ‘El programa de Ana Rosa’ ha cargado con dureza contra la actitud del jefe del Ejecutivo, subrayando su desaparición sistemática desde que se produjo el siniestro el pasado lunes. «Sánchez está estando muy ausente en este drama con centenares de heridos. No fue el día que fueron los Reyes a los hospitales y no va a ir al funeral de esta tarde», denunció Quintana, sugiriendo que el presidente evita cualquier escenario que empañe su imagen pública. «Entiendo que cuando tienes que hablar de 46 muertes de ciudadanos es mejor no aparecer, pero, hombre, no es muy valiente», sentenció.
El veto al funeral y la responsabilidad estatal
La controversia aumenta al conocerse que el acto se celebrará en instalaciones municipales ante la imposibilidad de realizarlo en la catedral, una circunstancia que el Gobierno parece haber utilizado como pretexto para su inasistencia. Para Quintana, esta decisión responde a una estrategia de evasión deliberada: «No va a estar porque no quiere dar la cara con un asunto en el que directamente hay una responsabilidad del Estado». El contraste entre la cercanía de la Corona y el hermetismo de Moncloa ha sido el eje central de las críticas, señalando que la función del presidente es, precisamente, acompañar a los familiares en los momentos de crisis.
Un historial de ausencias calculadas
La periodista recordó que durante toda la semana de luto, Sánchez no ha pisado la zona del accidente ni ha visitado a los afectados que aún luchan por su vida en los centros hospitalarios. «A él no le gustan las malas noticias», reiteró Ana Rosa, dibujando el perfil de un mandatario que prioriza el control de daños políticos sobre la empatía institucional. Con este último desplante en el homenaje oficial, el Gobierno queda señalado por priorizar el silencio administrativo frente al clamor de justicia y acompañamiento de las víctimas de Adamuz.