
La expulsión de Belén Rodríguez de ‘GH DÚO’ ha destapado una de las tramas de rencor más calculadas de la historia del reality. En una confesión que ha dejado estupefacto a Carlos Lozano, el bailaor Antonio Canales ha reconocido que su actitud hostil no fue fruto del azar, sino una ejecución meticulosa de una venganza que llevaba tres años gestando. «Le he dado donde más le duele», sentenció el concursante, admitiendo que aprovechó el directo y la presencia de las cámaras para ajustar cuentas pendientes desde su etapa en ‘Supervivientes’.
El origen del odio: Un ataque personal a su familia
Canales ha justificado su crueldad mediática como una respuesta proporcional al supuesto «infierno» que Belén Rodríguez le hizo pasar a él y a su hermano en el pasado. Según el relato del artista, la colaboradora sobrepasó los límites profesionales al atacar duramente a su defensor en plató, llegándole a desear la muerte: «A mi hermano le dijo que era muy malo, que a ver si se mordía la lengua y se moría». Para el bailaor, estas palabras marcaron un punto de no retorno que le llevó a rechazar cualquier intento de tregua por parte de Rodríguez.
Una emboscada televisiva diseñada con precisión
Lo más polémico de la confesión de Canales ha sido la frialdad con la que planeó el ataque. Lejos de ser un arrebato emocional, el concursante admitió ante Carlos Lozano haber estudiado cada detalle técnico para maximizar el daño a la imagen de Belén. «Yo coloqué el sitio, la cámara, porque soy muy estudioso», reveló, confirmando que esperó al momento de máxima audiencia para lanzar sus acusaciones y asegurar que el golpe fuera definitivo. Esta admisión de premeditación ha generado un intenso debate sobre los límites éticos de la convivencia en Guadalix.
Carlos Lozano, testigo de una confesión demoledora
Ante la incredulidad del presentador por el cambio radical de actitud de Canales —quien pasaba de desayunar cordialmente con Belén a «hablar pestes» de ella—, el artista dejó claro que su amabilidad era solo una máscara. «He esperado tres años, tres largos años», insistió, dejando claro que su único objetivo en el concurso era ver a su enemiga derrotada. Con Belén ya fuera de la casa por decisión de la audiencia, Canales saborea una victoria que, según él, ha sido «bien pagada», pero que le señala ante el público como un estratega implacable.