
La borrasca Leonardo ha dejado a su paso por Andalucía miles de damnificados, pero uno de los episodios más llamativos tiene como protagonista a Tamara, hermana de la fallecida Michu. En medio de las inundaciones y el caos, Tamara ha sacado a la luz un nuevo conflicto con el clan de José Ortega Cano tras realizar una acción arriesgada que, según ella, casi le cuesta la integridad física.
Un rescate bajo el agua y en zona prohibida En declaraciones para ‘El tiempo justo’, Tamara relató cómo decidió ignorar las prohibiciones de las autoridades para salvar un vehículo que forma parte de la herencia de su hermana. «Me he jugado la vida por el coche de Ortega Cano», afirmó de manera contundente. Según su testimonio, el agua ya le llegaba a las rodillas y las condiciones climáticas eran extremas debido al fuerte viento y la lluvia.
A pesar de sus esfuerzos por poner el vehículo a salvo, el temporal ha sido implacable y el coche ha quedado prácticamente destrozado, lo que ha servido de detonante para una nueva guerra de declaraciones.
El silencio de Gloria Camila genera indignación Lo que más ha dolido a Tamara no es el daño material, sino la supuesta indiferencia de la familia del torero. La hermana de Michu asegura que Gloria Camila y su padre son plenamente conscientes de la existencia del coche, una moto y otras propiedades, pero que han mostrado una desatención absoluta durante la emergencia.
«Gloria no se ha puesto en contacto conmigo; ella esperará que yo lo haga, pero ella también puede hacerlo», recriminó Tamara. La tensión aumenta al revelarse que Tamara posee las llaves y la documentación de estos bienes desde el fallecimiento de su hermana, cuando la Guardia Civil se los entregó legalmente al estar ella presente en la vivienda.
¿De quién es la responsabilidad? Este incidente pone de nuevo sobre la mesa la complicada gestión de los bienes de Michu y la fría relación entre ambas familias. Mientras Tamara se posiciona como la guardiana de la herencia en condiciones de riesgo, el silencio de los Ortega Cano es interpretado por ella como una falta de respeto hacia el legado de su hermana.