
La guerra fría entre Manuel Cortés y Gloria Camila ha saltado por los aires. Lo que comenzó como un idílico viaje a Venecia entre la hija de Ortega Cano y su ex, Álvaro García, ha terminado con el hijo de Raquel Bollo sentado en el plató de ‘Fiesta’ para ejecutar un ajuste de cuentas emocional que nadie esperaba. Sin cobrar y «por pura defensa propia», el artista ha desnudado una realidad que deja a Gloria en una posición muy comprometida.
El polémico «story» de Venecia y el perdón de Manuel
El conflicto estalló cuando Manuel publicó un dardo en redes sociales aludiendo al viaje de Gloria con su ex. Hoy, frente a Emma García, el cantante ha entonado el mea culpa: «Fue un error por un impulso». Sin embargo, ese desliz fue solo la punta del iceberg de una relación que, según Manuel, se ha vuelto insostenible por la falta de lealtad pública de la que consideraba su amiga.
«Nunca hubo amor, pero sí decepción»
Intentando zanjar los rumores de un triángulo amoroso, Manuel ha sido tajante: «Nunca he estado enamorado de Gloria ni ella de mí». Pero, a pesar de la falta de sentimientos románticos, el dolor es profundo. El artista ha relatado cómo se siente tras haber sido señalado como un «interesado» o un «despechado» mientras Gloria mantenía un silencio que, para él, ha sido una traición.
«Me duele ver cómo una persona a la que yo quiero muchísimo no me protege cuando se habla de mí», confesaba Manuel con una evidente carga emocional.
La visita secreta a casa de Gloria Camila
Uno de los puntos más tensos de su declaración ha sido el encuentro privado que mantuvieron en casa de la colaboradora tras estallar el escándalo. Manuel acudió buscando paz, pero se encontró con una sorpresa amarga: la versión que Gloria dio públicamente no coincidía con lo que hablaron a solas.
«Son muchos días aguantando», repetía Manuel, reconociendo que ha soportado situaciones que «no está acostumbrado a permitir» por puro afecto hacia ella. Ahora, tras confesar que se ha sentido «ridículo» ante la opinión pública, Manuel Cortés pone las cartas sobre la mesa y le devuelve la pelota a una Gloria Camila que, tras su enfrentamiento con la dirección de ‘Fiesta’, se queda cada vez más sola en su versión de los hechos.