
El silencio se ha roto, pero no de la forma que muchos esperaban. Álvaro García, exnovio de Gloria Camila y pieza clave en el triángulo amoroso que ha mantenido en vilo a la prensa rosa, ha hablado por primera vez tras su mediática escapada a Venecia. Mientras Manuel Cortés recorre los platós de televisión lanzando indirectas y revelando supuestos mensajes privados, Álvaro ha optado por una maniobra de deconstrucción total: la indiferencia absoluta.
El dardo de la irrelevancia: «Me da exactamente igual»
En una entrevista concedida con motivo del lanzamiento de su nuevo trabajo, el artista no ha esquivado las preguntas sobre el hijo de Raquel Bollo, pero su respuesta ha sido letal. Al ser cuestionado por las críticas de otros artistas sobre su vida privada y su viaje a Italia, García fue tajante: «Es que me es indiferente totalmente, me da exactamente igual».
Con estas palabras, Álvaro desactiva el conflicto que Manuel Cortés intentó alimentar en programas como ‘Fiesta’. Frente a la estrategia de la provocación y el «mensaje privado» que el hijo de la Bollo utilizó para ganar minutos en pantalla, Álvaro García impone la realidad de su carrera: «Yo a componer canciones… lo demás que cada uno haga lo que quiera».
Refugio en la música y distancia con Gloria Camila
Aunque Gloria Camila salió en su defensa asegurando que el joven estaba «explotando» por la presión mediática, Álvaro ha preferido mostrar una imagen de control y enfoque profesional. Al ser preguntado por su situación sentimental y su vínculo con la hija de Ortega Cano, el músico evitó pronunciar su nombre, dejando claro que su único refugio actual es el estudio de grabación.
«Ahora no me interesa cantarle al amor; le cantaría a la música», confesó, lanzando un mensaje cifrado que muchos interpretan como una necesidad de alejarse del «ruido» que rodea al clan Jurado-Cano. Para Álvaro, el «arte» es el único requisito para enamorarle, marcando una distancia sideral con el espectáculo de reproches que se vive en los platós de Telecinco.
¿Música o supervivencia mediática?
Mientras Manuel Cortés sigue anclado en el relato del desamor y la traición, Álvaro García ha decidido tomar el camino de la misericordia profesional: ignorar el ataque para no alimentar la «simulación» del escándalo. Esta postura deja a Manuel Cortés en una posición delicada, al ser el único que parece seguir interesado en mantener viva una polémica que su contraparte ya ha dado por muerta.