
Lo que comenzó como una tertulia sobre ‘Gran Hermano Dúo’ terminó en un incendio mediático difícil de apagar. La noche del pasado 13 de febrero, el programa ‘De Viernes’ se convirtió en el escenario de un choque personal sin precedentes cuando Rocío Flores decidió «pararle los pies» de forma fulminante a Carmen Borrego, acusándola de jugar con doble rasero ante las cámaras.
«Dilo, ten valor»: el reto que dejó muda a la Borrego
La chispa saltó cuando Carmen Borrego criticó el comportamiento del público en las galas de GH. Fue entonces cuando Rocío Flores, con una actitud desafiante y visiblemente harta, interrumpió a la colaboradora para lanzarle un dardo letal: “¿Por qué no dices delante de la cámara lo que has dicho por lo bajito? Dilo, ten valor y dilo”.
La frase, cargada de intención, dejó a la hermana de Terelu Campos momentáneamente sin palabras, mientras el resto de colaboradores y los presentadores, Santi Acosta y Beatriz Archidona, observaban cómo la tensión se volvía personal e inmanejable.
Una acusación de racismo en pleno ‘prime time’
Lejos de dar un paso atrás, Rocío Flores elevó la apuesta y reveló el contenido de esos comentarios privados que habrían enfurecido a la joven. Según Flores, Borrego habría hecho insinuaciones despectivas sobre el origen étnico de los familiares de Noemí Salazar: “Ha dicho que toda la familia de Noemí venían todos y que solo se pusieron así porque eran gitanos”.
El plató se convirtió en un polvorín tras estas palabras. Rocío, haciendo gala de un orgullo inesperado, sentenció: “Prefiero tener ahí a toda la familia de Noemí, que son gitanos; me siento orgullosa de que sean gitanos”, dejando a Carmen Borrego en una posición defensiva y muy cuestionada por el resto de la mesa.
Una enemistad que traspasa la pantalla
Aunque Carmen Borrego intentó recomponerse asegurando que no tiene «nada en contra de nadie» y que sus quejas se limitaban a la agresividad de los familiares, la contundencia de Rocío Flores dejó claro que este enfrentamiento no es solo por un concurso de televisión. Lo vivido en directo es el reflejo de una animosidad profunda y de una Rocío que ya no está dispuesta a callar lo que escucha en las pausas publicitarias, convirtiéndose en el nuevo «azote» del clan Campos en Telecinco.
