
La obsesión de La 1 de RTVE por los talents de famosos ha vuelto a chocar de frente con la realidad. Ni el despliegue de medios ni una campaña de promoción sin precedentes han servido para evitar que el estreno de ‘Top Chef: Dulces y famosos’ se convierta en un nuevo dolor de cabeza para la cadena pública. Con un frío 9,2% de cuota de pantalla y apenas 880.000 espectadores, el programa de repostería nace sentenciado como la tercera opción de una noche donde el público prefirió el conflicto o el drama antes que los postres de lujo.
Un desierto de audiencia pese al «alto caché»
Resulta alarmante que un casting que incluye nombres de la talla de Belén Esteban, Luis Merlo, Eva Isanta o Ana Morgade no haya sido capaz de superar la barrera del doble dígito. Aunque el programa registró picos cercanos al 12% en momentos puntuales, la media final refleja un desinterés generalizado. Este pinchazo es especialmente doloroso porque se suma al reciente «hundimiento» de ‘DecoMasters’ (8,6%), confirmando que la audiencia de La 1 le ha dado la espalda a este tipo de formatos de celebridades.
Telecinco saborea el éxito y Antena 3 lidera por la mínima
Mientras RTVE se hundía, Telecinco vivía su noche de gloria. La sexta entrega de ‘GH DÚO: Cuentas Pendientes’ aprovechó la polémica expulsión disciplinaria de Antonio Canales para dispararse hasta un 11,2%, marcando su máximo de temporada y liderando su franja de emisión.
Por otro lado, Antena 3 vivió una noche agridulce. Su gran apuesta turca, ‘En tierra lejana’, firmó el peor arranque histórico para una serie otomana en la cadena con un discreto 9,7%. Sin embargo, la debilidad de sus competidores le permitió liderar en la franja de estricta coincidencia, dejando a ‘Top Chef’ relegado a una humillante tercera posición con su 9%.
Una señal clara para la cadena pública
Los datos del domingo 15 de febrero de 2026 dejan una lectura clara: RTVE no está conectando con el espectador mediante los talents de famosos. Con la mudanza de ‘Top Chef’ a la noche del miércoles, la cadena espera un milagro que mejore unos números que, por ahora, son poco más que «pobres y desalentadores».