
La trayectoria profesional de Carlota Corredera ha dado un giro inesperado en los últimos meses. Tras la cancelación de No somos nadie, el espacio que conducía en el canal de la TDT TEN, la periodista gallega ha hablado abiertamente sobre el impacto que este cese de emisiones tiene en sus finanzas personales. Lejos de ocultar la realidad, Corredera ha reconocido que su actual estabilidad depende ahora de sus colaboraciones puntuales en TVE y RNE.
La necesidad económica por encima del ego televisivo
En una reciente intervención en el pódcast Chico de revista, la presentadora explicó que su desplazamiento en la parrilla —donde pasó de presentar diariamente a hacerlo solo los viernes en favor de María Patiño— no fue un golpe a su orgullo, sino a su bolsillo. «No por ego, sino por necesidad económica», confesó con total honestidad, asegurando que un solo día de trabajo a la semana en una cadena pequeña no es suficiente para cubrir su nivel de vida en Madrid.
«No estoy bien, estoy triste»
A pesar de mantener su presencia en el programa D Corazón de La 1 y en la radio pública, Carlota no ha ocultado el bache anímico que atraviesa. Tras su separación el pasado octubre y la pérdida de su programa diario, la comunicadora ha admitido en RNE que está viviendo un duelo profesional: «No estoy bien, estoy triste. Pero soy consciente del cambio de paradigma y soy optimista». Afincada en Pozuelo, una de las zonas más exclusivas de la capital, Corredera afronta ahora el reto de reinventarse en un mercado televisivo que parece haberle cerrado las puertas de los grandes formatos diarios.
