
La expulsión de Cristina Piaget ha dejado un vacío difícil de llenar para Carlos Lozano. Tras conocerse que la audiencia prefirió salvar a Anita Williams, el presentador se ha refugiado en el confesionario para dar rienda suelta a sus emociones. Entre lágrimas, Lozano ha confesado al «Súper» lo mucho que echa de menos a la que ha sido su mayor apoyo y confidente durante estas semanas de encierro en la casa de Tres Cantos.
Un apoyo vital en la convivencia
Para Carlos, la modelo no era solo una compañera de reality; era su punto de anclaje emocional. «Me ha dado mucha compañía y por eso lloro. Me reía mucho con ella», admitió el presentador visiblemente afectado. La salida de Cristina, justo a las puertas de la gran final, ha supuesto un golpe anímico para él, que llegó a definirla como su «pareja» dentro del concurso, refiriéndose al vínculo tan estrecho que habían formado.
El temor por el bienestar de su amiga en el exterior
Más allá de la soledad que siente ahora en la casa, la gran preocupación de Carlos Lozano reside en cómo recibirá Cristina las críticas fuera de los muros de Guadalix. El presentador confesó que teme que los comentarios negativos puedan afectar al hijo de la modelo. «Yo también tengo una hija y por el niño… tenía miedo», explicó, mostrando su faceta más protectora. Ha sido la propia Anita Williams quien ha intentado consolarle, asegurándole que Cristina es una persona muy querida y que el reencuentro con su hijo borrará cualquier trago amargo del concurso.