
Raquel Salazar, una de las protagonistas indiscutibles de la edición 2026 de GH DÚO, no solo está dando que hablar por su fuerte personalidad. La matriarca de los Salazar ha experimentado una transformación física radical que ella misma ha compartido con total naturalidad, defendiendo su derecho a sentirse bien frente al espejo.
De la saturación a la «vuelta a la naturalidad»
Los primeros pasos de Raquel en la medicina estética fueron los clásicos: aumento de labios, pómulos y bótox en la frente. A esto sumó el maquillaje permanente (tatuaje de cejas y eyeliner). Sin embargo, con el tiempo, la concursante sintió que su rostro perdía su esencia.
En un movimiento poco común en el mundo de los realities, decidió desandar el camino:
- Hialuronidasa: Utilizó esta enzima para disolver los rellenos de sus labios y recuperar su forma original.
- Láser: Se sometió a varias sesiones para borrar los tatuajes de sus cejas y ojos de los que se sentía «especialmente descontenta».
- Sueroterapia: Para complementar su cambio exterior, apostó por un «cóctel vitamínico» intravenoso para fortalecer su sistema inmune antes del encierro.
El gran cambio corporal: Abdominoplastia y Lipo
Raquel no cerró la puerta al quirófano para los cambios más profundos. Para redefinir su figura tras los años, se sometió a una abdominoplastia (eliminación de piel sobrante en el abdomen) y una liposucción de contorno. Además, corrigió la flacidez de los brazos mediante un estiramiento braquial, una de las zonas que más complejo le generaba.
Su «arma secreta» antes de GH DÚO: El Facetite
La intervención más reciente y que más ha lucido en sus redes antes de entrar al concurso ha sido el Facetite. Se trata de un procedimiento de radiofrecuencia mínimamente invasivo diseñado específicamente para eliminar la papada y tensar el óvalo facial sin las cicatrices de un lifting tradicional. Raquel ha entrado a la casa presumiendo de un perfil mucho más definido y joven, fruto de esta tecnología de última generación.
