
MADRID — La tensión diplomática entre España y Estados Unidos ha alcanzado un punto de no retorno, y Ana Rosa Quintana no ha tardado en señalar al responsable. En un editorial que ya está dando la vuelta al país, la presentadora de ‘El Programa de Ana Rosa’ ha analizado las graves consecuencias de la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para las operaciones contra Irán.
«La guerra de Sánchez, no la de los españoles» «Sánchez ya tiene su guerra. Una guerra contra el país más poderoso del mundo», arrancó la periodista con contundencia. Según Quintana, el presidente del Gobierno está utilizando este conflicto geopolítico con fines puramente electoralistas para «aglutinar a la izquierda», poniendo en riesgo la economía nacional ante la amenaza de un embargo comercial por parte de la administración estadounidense.
Para la comunicadora, el «truco» de Moncloa es sencillo: presentar a Trump como un «lunático» para ganar apoyo interno. Sin embargo, advierte que el problema real no es la figura del líder estadounidense, sino la ruptura con los aliados estratégicos de España y Europa.
Duras críticas a la coherencia internacional Ana Rosa fue especialmente crítica al comparar la negativa de apoyo a los aliados con episodios pasados del Gobierno: «Esos aliados no pueden repostar en España, pero permitimos que aterrice el avión de una prófuga como Delcy Rodríguez cuando lo tenía prohibido». Asimismo, denunció el regreso a un «aislacionismo» que recuerda a épocas oscuras y exigió que cualquier decisión bélica pase por el Congreso, criticando la comparecencia de hoy de Sánchez «sin periodistas».
«Sánchez no es la némesis de Trump, es su reflejo» En el punto más álgido de su intervención, la presentadora comparó directamente a ambos mandatarios, afirmando que, aunque estén en guerra, comparten valores peligrosos: «Atacan a la prensa, desprecian al Congreso, desprecian la verdad y desprecian a los jueces».
Quintana concluyó su editorial calificando de «propaganda» la estrategia de Sánchez de apelar a las emociones de los ciudadanos frente a un enemigo externo, mientras los problemas reales —corrupción, vivienda, inflación y la caída de la Bolsa un 4%— siguen asolando al país.