
MADRID — La tensión diplomática entre España y el nuevo gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, sumada a la posición española en el conflicto de Oriente Medio, ha servido de escenario para uno de los editoriales más duros de Ana Rosa Quintana. La presentadora ha acusado al presidente del Gobierno de utilizar la paz como una herramienta electoralista para movilizar a la izquierda.
«El presidente ha dado un mitin electoral desde Moncloa metiéndose en la piel de una Miss, apelando a la paz en el mundo y pidiendo más hospitales que misiles», arrancaba Ana Rosa, criticando lo que considera una «sincronización» del Ejecutivo para rescatar el eslogan que llevó a Zapatero al poder hace 23 años.
El «trampantojo» de la pancarta frente a los datos Para Quintana, el lema «No a la guerra» es un «trampantojo maniqueísta» que choca frontalmente con la realidad de las exportaciones y la actividad militar de nuestro país. La periodista ha puesto sobre la mesa cifras contundentes que contradicen el discurso oficial de Moncloa:
- Exportaciones récord: Solo en el primer semestre de 2025, España exportó armamento por valor de 2.332 millones de euros, un aumento del 18%.
- Alianzas comerciales: La empresa pública Navantia construye tres buques de guerra para Arabia Saudí, aliado estratégico de Israel y EE. UU.
- Apoyo a Ucrania: España ha destinado 615 millones de euros en ayuda militar y ha instruido al 10% de los soldados ucranianos entrenados en Europa.
- Presencia internacional: España cuenta con 4.000 efectivos desplegados en cuatro continentes bajo el paraguas de la OTAN, organización que Ana Rosa recordó «no es precisamente Greenpeace».
«Otras frases de cuatro palabras» La comunicadora ha sentenciado su intervención sugiriendo otros eslóganes que, a su juicio, definen mejor la gestión actual: «No a la transparencia», «No a los jueces» o «Sí a la corrupción». Con un tono irónico, Ana Rosa ha concluido recordando que Sánchez firmó el compromiso del 5% del gasto en Defensa, lo que convierte la pancarta actual, según sus palabras, en una estrategia para salvar al Gobierno ante el avance de la abstención.