
La entrevista más difícil de Irene Rosales en ‘¡De viernes!’ ha dejado titulares que han conmocionado a la audiencia. Tras once años de matrimonio con Kiko Rivera, la sevillana ha decidido confesar el calvario que vivió en silencio mientras el país entero rumoreaba sobre las deslealtades del hijo de Isabel Pantoja.
Una traición en el momento más oscuro Con la voz entrecortada, Irene reveló cuál fue el golpe más bajo que recibió de Kiko: ocurrió durante el fallecimiento de su madre. «La persona que tenía que estar a mi lado me falló. Me entero de que estaba tonteando con una camarera mientras yo enterraba a mi madre», confesó con amargura. Para ella, esa «escapatoria» de Kiko fue la que le partió el alma definitivamente.
El peso de la humillación pública Irene no solo cargó contra las acciones de su exmarido, sino contra el juicio público que la ha perseguido durante una década. «Me he sentido muy humillada. Me han llamado ‘tonta’ y ‘cornuda’ infinidad de veces», declaró.
En un ejercicio de sinceridad brutal, la excolaboradora admitió su parte de culpa por no haber sabido poner freno a tiempo: «¿Cómo puedo pretender que me respete la gente si el primero que no me respetó fue mi marido, y yo misma por perdonarlo?».
A pesar de que Kiko Rivera admitió recientemente sentirse arrepentido de lo que llamó «meter la pata», Irene asegura que él nunca le reconoció el número real de infidelidades. Un relato de dolor, perdón y, finalmente, liberación que marca un antes y un después en la crónica social de 2026.