
La salida de Carlota Corredera de Mediaset en 2022 sigue siendo uno de los capítulos más oscuros y comentados de la televisión española. Tras casi dos décadas entregada en cuerpo y alma a la cadena, la que fuera el pilar de Sálvame ha concedido una entrevista a El Plural donde arroja luz sobre las verdaderas razones —y el miedo— que rodearon su marcha.
Un castigo ejemplarizante
Para Corredera, su despido no fue una simple decisión empresarial, sino un mensaje para el resto de la industria.
«Lo que me pasó es como el cuento de Caperucita: había un interés disciplinante detrás», afirma con rotundidad.
Según la presentadora, su salida sirvió de advertencia: un «cuidado con posicionarte así (en referencia a su firme defensa del feminismo y de Rocío Carrasco), porque te pasará lo que a Carlota».
El peso del silencio y las heridas abiertas
A pesar de haber recibido ofertas para documentales y libros, la periodista ha decidido «congelar» cualquier proyecto que cuente su verdad absoluta. El motivo es puramente emocional y de supervivencia:
«Fue muy doloroso, lo viví de una forma muy injusta y me costó mucho cicatrizar las heridas. Aún no lo han hecho del todo y no quiero volver a abrirlas».
Carlota admite tener mucha información sobre cómo se gestó su salida, calificándola de «fea e injusta».
Miedo a las represalias
La presentadora no oculta que el temor a las consecuencias sigue presente. Aunque reconoce el derecho de una empresa privada a elegir a su equipo, critica las formas tras 18 años de lealtad. Por ahora, prefiere centrarse en «retomar el vuelo», dejando la puerta abierta a contar su historia solo cuando sienta que el beneficio personal supere al riesgo de volver a ser señalada por un sistema que, según ella, todavía se alimenta del miedo.