
En una reciente intervención en el programa ‘El tiempo justo’, Gloria Camila se ha sincerado con Joaquín Prat sobre el estado actual de su corazón y, sobre todo, sobre cómo encaja su pareja, Álvaro García, en el universo de su padre, José Ortega Cano. Con la naturalidad que la caracteriza, la colaboradora ha dejado claro que, aunque hay puntos de fricción ideológica, la armonía reina en la casa familiar.
El flamenco como puente
Ante la curiosidad de Joaquín Prat por saber qué «rollo» tienen su padre y su novio, Gloria ha sido tajante: «Se llevan muy bien, genial». Parece que el nexo de unión entre el torero y el músico es el arte:
«A mi padre le encanta el flamenco y le encanta escuchar el compás de las palmas y de los nudillos de Álvaro». Sin embargo, no todo es una sintonía perfecta.
Sin carné de taurino
Gloria Camila ha confesado un detalle que muchos considerarían un obstáculo en su familia: Álvaro no es taurino. Lejos de ser un drama, la joven ha querido normalizar la situación con un dardo cargado de intención:
«Tampoco pasa nada, eh. No es una obligación en el currículum para ser mi novio». Con esta frase.
Gloria marca distancia con las tradiciones más rígidas de su padre, priorizando la felicidad personal sobre la afición a la tauromaquia.
Un amor «antiprensa»
Lo que más valora la colaboradora es que Álvaro es una persona «súper antiprensa del corazón». A pesar de las polémicas que suelen rodear a los Ortega Cano, Álvaro ha decidido mantenerse al margen, centrado exclusivamente en su música.
«Después de Venecia hubo muchas conversaciones necesarias para estar hoy como estamos», ha revelado Gloria.
Confirmando que su relación se basa en una madurez que ha superado tormentas mediáticas.