
La noche en el plató de ‘¡De viernes!’ se detuvo por unos instantes cuando Raquel Mosquera se desmoronó por completo. Tras ocho meses de silencio y un reciente reencuentro en una cárcel francesa, la peluquera ha relatado el calvario que vive desde la detención de su marido, Isi, condenado por un delito relacionado con el tráfico de estupefacientes.
La confesión del delito: Un kilo en el estómago Con una crudeza inesperada, Raquel explicó los motivos que llevaron a Isi a tomar una decisión desesperada. Según su versión, tras ser amenazado de muerte por una estafa sufrida en la construcción de un hotel en Nigeria, Isi accedió a transportar droga. «Él lo que llevaba era en el estómago… calculo que llevaba un kilo», confesó la peluquera ante una Beatriz Archidona que tuvo que parar el directo ante el ataque de llanto de la invitada.
Amor por encima del juicio social A pesar de la gravedad de los hechos, Raquel ha dejado claro que no piensa soltarle la mano al padre de su hijo menor. «Podría decir cosas que sé que voy a quedar mejor, pero quiero a mi marido, él me quiere y le voy a ayudar porque sé que es verdad», sentenció entre sollozos. Visiblemente desencajada, relató cómo Isi le ha pedido perdón desde la cárcel y cómo se le rompe el alma al verle con la «cara desencajada» tras las rejas.
La angustia por sus hijos El momento más crítico de la entrevista llegó al hablar de sus hijos. Raquel confesó que, tras meses de incertidumbre, los pequeños ya han podido hablar por teléfono con Isi. «No quiero que me vean llorar. Quiero decirles que estoy fuerte, que estoy bien», decía mientras intentaba recuperar el aliento. Su prioridad absoluta ahora es mantener la normalidad en casa y seguir trabajando en su peluquería para que a sus hijos «no les falte de nada», mientras espera que su marido cumpla su deuda con la justicia francesa.