
MADRID — El drama familiar entre tía y sobrina ha dado un giro desgarrador. Minutos después de que Gloria Camila abandonara el plató de Telecinco incapaz de gestionar la presión, Leticia Requejo ha revelado el contenido de su conversación privada con Rocío Flores. El retrato es desolador: lejos de la frialdad de las redes sociales, Rocío se encuentra «disgustada, triste y al borde de las lágrimas».
Fidelidad en medio del caos
A pesar del bloqueo y el «unfollow» mutuo, Rocío Flores parece querer mantener un puente tendido, al menos en lo que al respeto se refiere. Según la colaboradora, Rocío insiste en que «en ningún momento ha dudado de Gloria», pero reconoce estar agotada de ser el centro de todas las polémicas. El dolor de Rocío no solo vendría por la discusión —cuyo origen se rumorea que involucra a «terceras personas»—, sino por el hecho de que un conflicto tan íntimo y reciente haya saltado a la luz pública de forma tan abrupta.
Sin intención de reconciliación a corto plazo
La frialdad de los datos choca con la calidez de las lágrimas. Aunque Rocío sufre por el distanciamiento, Requejo ha sido tajante: ninguna de las dos tiene intención de levantar el teléfono. La comunicación está totalmente rota y el orgullo parece ganar la batalla al cariño que siempre se han procesado.
La reprimenda de Joaquín Prat
El presentador, Joaquín Prat, no ha ocultado su incredulidad ante la gestión que ambas han hecho del conflicto. «¿Qué se pensaban que iba a pasar?», ha preguntado con ironía, señalando que en una familia con «un máster en dejar de seguirse en redes», el escándalo era inevitable. Mientras en el plató se especula sobre si el entorno de una o de otra ha dinamitado la relación, la realidad es que la «uña y carne» del clan Jurado hoy están más lejos que nunca.